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YO DIGO SI A UNA SOCIEDAD MADURA, RESPONSABLE Y EQUITATIVA

YO DIGO SI A UNA SOCIEDAD MADURA, RESPONSABLE Y EQUITATIVA

Desde finales del pasado siglo, el siglo XX, cualquier concepto, mensaje o reivindicación que hable o se explique a través de posiciones ideológicas es estigmatizado de “parcial” o “sectario”. Hay, desde entonces, una tendencia que pretende imponer el concepto de que una gestión responsable es una gestión que debe medirse exclusivamente en términos económicos, de rentabilidad a corto plazo, que cualquier reivindicación es negativa, que vivimos en “Un Mundo Feliz”. La “guerra del lenguaje” surge en la confluencia de intereses económicos y sociales de dos grandes referentes de la política neoliberal, el Presidente Ronald Reagan y la “dama de hierro”, la ultraliberal Margaret Thatcher. Los movimientos progresistas, según su visión, había dominado las palabras y los conceptos. Hoy, al borde de superar los primeros 25 años del siglo XXI, la estrategia de dominar el lenguaje parece haberse impuesto en todo el planeta.

Ideología no es un concepto negativo; es sencillamente una manera de ver la realidad, de explicarla y de gestionar lo público y lo privado. La ideología es inherente al ser humano. Todo lo que hacemos está impregnado de una visión del mundo ideal, de aquello que nos gustaría que sucediese. El “machismo” es ideología, responde a una manera de entender la sociedad y de imaginar el futuro. La lucha de la mujer por su Libertad, por la Equidad y por la Justicia es tachada de “ideológica” mientras que el “machismo”, ya sea en su versión más light o en un acepción más reaccionaria, parece responder a una reacción que busca el equilibrio entre las demandas de las mujeres (calificadas de supremacistas, sectarias y radicales) y la necesidad de “suavizar” algunos excesos del “machismo”, más formales que reales.

El movimiento feminista, el compromiso de mujeres y hombres por una sociedad equitativa, libre y sin discriminación por género, responde a una visión del mundo, de la sociedad, de las relaciones familiares y económicas que quiere y lucha por una sociedad inclusiva, respetuosa con la diferencia, sin división de roles sociales y económicos determinados por el género. Es un movimiento transformador, que exige no sólo Justicia aquí y ahora, sino que quiere construir una nueva sociedad más madura, más responsable, más equitativa. Es, sin duda, ideología; como lo es el “machismo” que lucha por mantener la hegemonía de un sexo sobre otro, que fundamenta su visión de la sociedad en una división por género, una sociedad que acepta que deben existir, de manera necesaria, ciudadanas de segunda y ciudadanos de primera.
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Los derechos de la persona, nacidos hace dos siglos, siguen siendo “derechos del hombre” en todo el planeta. El ideal de una sociedad libre, fraterna e igualitaria es un asunto pendiente en nuestra sociedad globalizada y tecnológica. El viejo orden, la visión de una sociedad de “élites”, de creencias irracionales, del derecho del fuerte sobre el débil, subyace detrás de todas las críticas y reacciones ante el movimiento feminista. Mientras el planeta se enfrenta a retos dramáticos, surgen nuevas formas de esclavismo y la mujer, la defensa de sus derechos es un espejo donde la sociedad puede mirarse a sí misma y, lejos de acomodarse y aceptar, decide cambiar y evolucionar.

Derecho a la felicidad, derecho a la libertad, derecho a la justicia, derecho a la equidad, derecho a decidir, derecho a elegir… Detrás de cada concepto hay una ideología, una manera de entender y de estar en el mundo de todas y todos, para todas y todos, con todas y todos.