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YO DIGO SI A UN FUTURO EN EQUIDAD

YO DIGO SI A UN FUTURO EN EQUIDAD

El machismo es la expresión más evidente de una ideología supremacista, las creencias irracionales que se transforman en cultura y que atribuyen a uno de los dos sexos (el macho) una serie de atributos que le sitúan en una posición de privilegio y que no puede ser cuestionada. Luchar contra esta creencia irracional que conforma nuestra sociedad es una batalla permanente. El machismo se encuentra en las pequeñas cosas y en las grandes decisiones. Desde la asignación de colores en el vestuario hasta los cánones de belleza, del deporte a la política, de los roles sexuales a los roles públicos, desde otorgar género a las profesiones hasta el liderazgo religioso.

Una sociedad igualitaria, sin discriminación por sexo, no es sólo una lucha de las mujeres para las mujeres. Tras el “machismo” se esconde una visión de la sociedad necesariamente injusta, que acepta la dominación de unas personas sobre otras por diferencia de género. Tras el “machismo” se esconde una sociedad que no cree en las personas, en su libertad y en su capacidad para tomar decisiones en libertad; una visión de la sociedad donde el poder debe tutelar a ciudadanas y ciudadanos que no considera adultos/as plenos/as, que se sostiene sobre la creencia irracional de que no pueden decidir por sí mismos/as.
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Yo digo NO a una sociedad machista es creer y construir una nueva sociedad en positivo. Nuestro NO esconde síes que se expresan todos los días y que luchan contra una imposición que relega a la mujer a un segundo plano, subordinado y subyugado, en los roles sociales. Yo digo NO significa preguntar y preguntarse, reflexionar y hacer; en el fondo, decidir ser protagonistas de nuestra propia vida luchando contra la injusticia de una sociedad con ciudadanos de primera y ciudadanas de segunda, contra una sociedad injusta que acepta la injusticia como algo natural, normal…

¡¡Ven, súmate y cambia el mundo!!

 “Promover la implicación de los varones en la erradicación de la violencia de género, impulsando la modificación de aquellas costumbres y roles socializadores que fomentan la transmisión de las relaciones de poder entre hombres y mujeres. (Declaración de Fuenlabrada como Ciudad contra la violencia de género)