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Yo digo SI a ser yo misma

Yo digo SI a ser yo misma

Feminismo es libertad para pensar, decidir y hacer; es educar para elegir en Libertad. Para todas y para todos. Feminismo implica una nueva perspectiva de lo que sucede, de lo que hacemos y de lo que sentimos como personas individuales y como sociedad.

Uno de sus hallazgos más relevantes ha sido situar al patriarcado como razón y causa de la subordinación de la mujer. El machismo deja de ser sólo una cuestión individual para convertirse en una lógica de poder y dominación social.

El patriarcado impone a las mujeres reglas estrictas que debemos seguir para encajar en la cárcel de cristal donde quiere mantenernos encerradas. La subordinación de la mujer es una condición necesaria para asegurar su supervivencia como modelo social. Puede ejercer esta dominación y control a través de procesos sutiles o mediante sus expresiones más violentas de represión, en cualquier caso asigna a las mujeres unas obligaciones que son un castigo de por vida. En esta cultura patriarcal a las mujeres se les “impone” la necesidad de ser vistas y reconocidas, valoradas por los otros, exponerse al juicio conforme a los patrones vigentes. Esta prisión invisible tiene barrotes invisibles.

La OMS define violencia de género ”todo acto de violencia que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer”.

La alimentación es uno de los frentes de batalla, con un “ideal” de mujer que responde a las condiciones económicas y a las exigencias de los varones en su representación y ejercicio del poder. En momentos de escasez, las mujeres deben ser gruesas; en momentos de bonanza, delgadas hasta el extremo. Se moldea el cuerpo de la mujer como representación del poder, la posesión y la dominación masculina. El arte refleja, a lo largo de la historia, cuál ha sido el “ideal” de mujer imperante, al que debemos ajustarnos si queremos ser aceptadas y valoradas. Mientras en los países ricos las mujeres “deben ser” delgadas, hasta la anorexia, en los países en vías de desarrollo, las mujeres “debemos ser gordas”. ¿Decido cómo quiero ser o quiero ser como creo que debo ser? Como señala Soledad Muruaga, presidenta de la Asociación de Mujeres para la Salud, un 40% de las niñas desde los 10 años está haciendo dieta y casi un 90% de las mujeres adultas desean perder peso. “O muy gordas o muy delgadas…, pero en el fondo subyace la misma estrategia de control y la misma pérdida de salud”.

Desde niñas observamos nuestro cuerpo y lo comparamos con los referentes sociales, con los modelos a seguir. Desde ese momento, la alimentación se convierte en una batalla cotidiana e individual. La báscula, las dietas, la vergüenza a mostrar nuestro cuerpo en público cuando no encaja en los “ideales masculinos” somete a la mujer a un castigo a lo largo de toda su vida. Es un mecanismo de control.

Aceptar nuestro cuerpo, cuidar nuestra salud, sentirnos a gusto y disfrutar de la libertad es feminismo. Una alimentación saludable y un peso adecuado es educación y salud, es libertad. Las dietas periódicas de adelgazamiento para vernos dentro de los cánones son una cadena que nos ata de por vida, desde la infancia hasta la vejez y que impacta negativamente en nuestra salud. Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), entre los que se encuentran la anorexia y la bulimia, afectan más a mujeres que a hombres:

  • En EE UU la anorexia nerviosa es la tercera enfermedad crónica mas frecuente entre mujeres adolescentes, después de la obesidad y el asma.

  • La mortalidad provocada por los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) es la más alta entre las detectadas por trastornos psiquiátricos.

  • En España está afectando, en mayor o menor medida, al menos a una de cada diez chicas adolescentes.

  • Los TCA están vinculados de forma rotunda al sexo femenino y a la adolescencia. Solo entre el 5–10 % de los afectados son hombres.

  • La edad de inicio en la anorexia nerviosa se sitúa entre los 13 y los 18 años, aunque empiezan a detectarse más casos en niñas prepúberes y en mujeres adultas.

  • El inicio de la bulimia suele darse entre los 18 y 25 años, aunque se está adelantando la edad de aparición. La enfermedad se manifiesta entre los 24 y los 40 ya que el cuadro clínico pasa desapercibido durante años.

¿Qué piensas? ¿Haces dieta por adelgazar o por salud? ¿Qué les dices a tus hijas? ¿Es la alimentación otra forma de expresar la discriminación y el control sobre las mujeres? ¿Cómo puedes cambiar tu relación con la alimentación y con tu cuerpo para ser más libre y más feliz?

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