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YO DIGO SÍ A LA CO-EDUCACIÓN

YO DIGO SÍ A LA CO-EDUCACIÓN

La clave para asentar la discriminación en una sociedad es discriminar en la educación y, sí es posible, ajustarla con precisión a la ideología dominante. Puede ser una discriminación basada en recursos económicos, ofreciendo mejor educación a aquellos/as que poseen más dinero; el sistema recompensa a aquellos/as que mejor representan sus valores y mitos. La acumulación de dinero, el éxito económico, como representación del poder, esconde valores poco solidarios: egoísmo, codicia, una ética de doble cara…

Puede ser la educación segregada, que establece dos rutas formativas para las chicas y para los chicos. Hoy el principal argumento que justifica y explica por qué, en pleno siglo XXI se defiende un modelo educativo “sexista” ha evolucionado. Ellos y ellas tiene ritmo de maduración distintos y tienen, por tanto, necesidades distintas. De hecho, el argumento hace foco en la mujer, con un argumento falaz: su potencial se ve menoscabado por la inmadurez de los chicos, que entorpecen su desarrollo. La guerra de las palabras vuelve a encontrar otro ejemplo interesante y dramático. No hace mucho tiempo, y aún hoy es el argumento clave de la segregación por sexo de la educación, es que la mujer debe acceder a un tipo de contenidos y los hombres a otros, por su naturaleza, por su sexo y por su función social. Ellos formados para lo público, competitivos, poco empáticos, racionales y determinados al éxito. Ellas, madres y esposas, silenciosas y emocionalmente inestables. Ellos llamados a liderar y ellas sumisas seguidoras, esclavas en la penumbra de la economía y de la historia. 

Co-Educación para transformar

El argumento de la “educación diferenciada” olvida que cada persona es un ser único y que cada persona tiene evolución, desarrollo, deseos y capacidades diferentes. La educación siempre tiene que atender a las necesidades de cada individuo/a. Este es el reto. La agrupación por sexos esconde una visión del mundo básica e injusta: machos y hembras, mujeres y hombres no como partes de un todo si no como elementos separados, conectados sólo por su rol en la reproducción y en la economía. La educación segregada no entiende al ser humano como un único colectivo.

Ahora que volvemos al cole, al Insti, a la FP o a la Uni es un buen momento para reclamar una coeducación basada en 4 pilares básicos: Respeto, Tolerancia, Diálogo e Igualdad que favorezcan el desarrollo de personas individuales responsables, solidarias y comprometidas con la Libertad, La Justicia y la Democracia.

Si quieres conocer más sobre la Coeducación, visita estos links.

10 consejos para educar en feminismo, de Chimamanda Ngozi

La Guía Coeducativa de la Fundación Vicente Ferrer