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Yo digo SI a imaginar un nuevo futuro para tod@s

YO DIGO SI A IMAGINAR UN NUEVO FUTURO PARA TOD@S

Utilizamos desde el movimiento feminista el concepto patriarcado, con sus adjetivos calificativos, como si todas las personas comprendiésemos su verdadero significado. 

Como señalaba Marta Fontenla en mujeresenred (http://www.mujeresenred.net/spip.php?article1396),  el patriarcado es “históricamente el término se ha utilizado para designar un tipo de organización social en el que la autoridad la ejerce el varón jefe de familia, dueño del patrimonio, del que formaban parte los hijos, la esposa, los esclavos y los bienes”. Esto es, una sociedad donde el hombre tiene la posibilidad, por el hecho de ser hombre, de alcanzar el poder que queda absolutamente vetado a las mujeres, simplemente por el hecho de ser mujeres.

Tras el “patriarcado” se esconde no sólo la subordinación de la mujer al hombre, también una forma de definir la propiedad (qué es tuyo, qué es mío, que es nuestro), de jerarquizar prioridades (mías, tuyas, nuestras) y, por tanto, de determinar la evolución de la sociedad, hacia dónde se encamina, cuáles son sus valores y cómo imagina el futuro. El patriarcado impregna todo lo que nos rodea y está presente en cualquier momento de nuestra vida. Es el esqueleto básico que vertebra las culturas, las naciones y las sociedades tomando distintas formas políticas. Puede ser una democracia liberal, una dictadura o, como la historia ha mostrado, estar en el centro de una revolución. El patriarcado es el elemento común que conecta a la democrática Europa, a los países árabes ultraortodoxos, a la China revolucionaria, a América Latina o a la Rusia postsoviética.

Hoy hablamos del patriarcado como causa-raíz del machismo, de las violencias machistas, del lenguaje excluyente, de la brecha salarial, de la discriminación activa, de la utilización del cuerpo de la mujer; es resumen, de la dominación del hombre sobre la mujer. El patriarcado es “ideología de género”, la supremacía de un género sobre otro de manera sistemática y estructural. Los detractores de los derechos de la mujer intentan adjudicar el concepto “ideología de género” al movimiento feminista como si ellos fuesen los propietarios de lo “normal”, lo “lógico”, lo “correcto”, lo “adecuado”. “Ideología de género”, para ellos, es cualquier acción, pensamiento o palabra que ponga en duda la ideología supremacista masculina de la sociedad. Sus palabras buscan “controlar”, ser ellos quiénes tiene el derecho a establecer los límites del cambio necesario en nuestra sociedad. Escuchamos, desde las posiciones más ultraconservadores, mensajes repetitivos como “ya se ha avanzado lo suficiente”, “ya han alcanzado los derechos por los que luchaban”, “quieren que las mujeres manden sobre los hombres”, “ya estamos en una sociedad igualitaria”…

El movimiento de liberación de la mujer, el feminismo, inició su andadura reclamando igualdad de derechos y oportunidades; nació en las clases más desfavorecidas y se ha extendido a todos los niveles educativos y sociales, uniendo a las mujeres no sólo en la lucha por los derechos de todas las mujeres, también planteando una cuestión de fondo: el Patriarcado debe ser desenmascarado y derrotado. “Las mujeres queremos cambiar el mundo”. Hoy las mujeres y nuestra lucha representan mucho más: Es una nueva manera de concebir el mundo y queremos, en igualdad, sin diferencias de género, participar en las decisiones sobre cómo se organiza la sociedad, cuáles son sus prioridades e imaginar juntos un futuro mejor para todas y para todos, inclusivo, respetuoso, tolerante, solidario, equitativo y libre.
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