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YO DIGO NO AL SILENCIO

YO DIGO NO AL SILENCIO

Uno de los grandes avances en la lucha contra la violencia de género y por la igualdad de derechos ha sido que los medios de comunicación sean especialmente sensibles ante el tratamiento de estas cuestiones primordiales para una sociedad democrática. Los crímenes pasionales son hoy una evidencia no sólo de la barbarie de esta violencia, también de la indefensión con la que las mujeres deben enfrentarse a las agresiones físicas o verbales de manera cotidiana. Aún cuando las Leyes y las distintas Administraciones toman un papel cada día más activo (un buen ejemplo es nuestra ciudad como referente internacional), es el conjunto de la sociedad quien debe tomar la iniciativa. El papel de los movimientos ciudadanos es una muestra de la salud de una sociedad y la mejor palanca de presión y supervisión de la acción pública. 

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La defensa de los derechos de la mujer y la denuncia de las violencias machistas es una cuestión transversal a toda la sociedad. La violencia y la discriminación no sólo sucede en un grupo social o en un determinado nivel de renta o estudios. La indefensión, aún cuando pudiese parecer lo contrario, en una sociedad insensible ante esta realidad ocurre en todos los planos. En las grandes ciudades o en los pequeños pueblos, en las fábricas o en los despachos ejecutivos, en el ejército, en la política o en la empresa. Es una cuestión transversal y global que necesita la máxima atención, la denuncia y también la acción. La red que nos une a todos y todas y que nos conecta con todos son los canales digitales… 

Los canales sociales (Facebook, Twitter, Instagram…) son hoy el medio de comunicación global, masivo y transversal a toda la sociedad. Todos/as estamos e interactuamos en esa plaza pública digital y es el mejor medio para sensibilizar y denunciar las violencias machistas. También es otro de los espacios desde donde se agrede, se humilla, se veja y se vulneran los derechos de las mujeres. La violencia digital, la discriminación “social”, el abuso digital, aún cuando se desarrolla en un espacio aparentemente transparente, es uno de los más oscuros y peligrosos. Facebook, Twitter, WhatsApp, Instagram son un arma de doble filo. Entre los/as más jóvenes, con un sentido de la privacidad muy distinto al de generaciones anteriores, tiene añadido el reto de la viralización, de los miles o millones de seguidores/as que se acumulan ante un comentario.

Hagamos de las redes sociales y de la mensajería instantánea un arma de transformación, un altavoz de sensibilización y de denuncia responsable. 
También un canal de apoyo, de solidaridad, de voces indignadas que se unen para cambiar el mundo. Una sociedad más transparente, igualitaria y libre se fundamenta en valores compartidos y en la corresponsabilidad de todas y todos en su preservación y difusión... también en el mundo digital.